Presentación

"El trabajo no debe ser vendido como mercancía, debe ser ofrecido como un regalo a la comunidad"

Ernesto Che Guevara



Por el derecho que tienen los pueblos a saber su propia historia. Por el derecho a conocer sus tradiciones y cosmovisión indígena. Por el derecho a conocer la leyes que los amparan. Por el derecho a socializar el conocimiento liberándolo de la propiedad privada, del autor individual, la editorial, la fundación, la empresa, el mercado y cualquier otro tipo de apropiador que ponga precio a lo que es patrimonio de la humanidad.

Siguiendo el ejemplo de la cultura del regalo que practican los pueblos originarios de todas las latitudes y en la conciencia de que el otro, es también mi hermano: “sangre de mi sangre y huesos de mis huesos”, concepto que los indígenas de Venezuela resumen con el término pariente, he desarrollado esta página, con la idea de compartir estos saberes, fruto de años de investigación en el campo antropológico, para que puedas hacer libre uso de un conjunto de textos, muchos de los cuales derivaron del conocimiento colectivo de otros tantos autores, cuya fuente ha alimentado mi experiencia humana y espiritual.

A mis maestros quienes también dedicaron su vida a la investigación en este campo, apostando de antemano, que por este camino jamás se harían ricos, a los indígenas que me mostraron sus visiones del mundo, a los talladores, ceramistas, cesteros, tejedores, indígenas y campesinos que me hablaron de su oficio.

A Roberto y a Emilio quienes murieron en la selva acompañándome en aventuras de conocimiento, a mis colegas de los equipos comunitarios de Catia TVe, a los colegas de los museos en los que he trabajado, a mis compas de la Escuela de la Percepción, a mis amigas que me han apoyado y a los que me han adversado, mi mayor gratitud.

Lelia Delgado
Centro de Estudios de Estética Indígena
Leliadelgado07@gmail.com

viernes, 14 de septiembre de 2012

Mareoka, el creador de los E'ñepa ( Panare). Del libro Vida Indígena en el Orinoco



Mareoka, el creador

Sobre mitología e’ñepa se sabe poco. Para ello es fundamental conocer la lengua a profundidad, lo que permitiría acceder a las sutilezas de un complejo mundo mágico-religioso35.
De acuerdo con el relato mítico, Mareoka creó todas las cosas: el fuego, el agua, el sol, el día, la noche, las plantas y los animales, para que los hombres pudieran comer.
Al igual que todo héroe civilizador, Mareoka enseñó a los e’ñepa los secretos de su cultura: cómo utilizar cada cosa, reconocer las plantas y su uso medicinal. De él aprendieron a hacer chinchorros, cerbatanas, arcos y flechas, así como tejer cestas, usar las flautas y cantar en las ocasiones festivas.
En aquel tiempo los e’ñepa vivían en Arewa. Un día Mareoka los visitó. “Mareoka preguntó a cada uno: ‘¿Qué quieres ser? ¿Quieres ser venado, quieres ser baba, cachicamo, morrocoy, pava, mono?’. Así fue dando nombre a cada uno para que conocieran a todos los animales. Algunos e’ñepa se negaron a cambiar y se quedaron hombres”36. De esta manera se fue produciendo la metamorfosis de los e’ñepa ancestrales en dantas, cachicamos, monos, pájaros y babas, que todavía son “hombres en cuerpo de babas, por eso no se deben comer”. Además creó las serpientes, que eran dardos de cerbatana de un chamán. Los que tenían curare resultaron venenosos.
Entre los e’ñepa hay un vínculo profundo con el cosmos. Para ellos, la luna era un e’ñepa a quien gustaban mucho las mujeres. Cada vez que tomaba una, ella sangraba. Sus hijos son las estrellas que brillan en la distancia. La aparición de las Pléyades (Yoore) y del cinturón de Orión (Pejka) se celebra, pues señala la aparición del día y de la noche. Sus nombres están relacionados con la estructura interior de su casa comunal.
Según el modelo cósmico e’ñepa, el mundo está formado por un espacio que corresponde a la tierra, otro subterráneo, y un tercero celeste. Estas dimensiones son traspasadas por el vuelo del i’yan.
El primer sol creado por Mareoka se apagó muy pronto, y los cazadores no podían regresar a sus casas, quedando atrapados en la oscuridad de la noche. Pero Mareoka siguió probando hasta que nació el Niño-Sol. Mientras éste dormía había noche. Cuando su padre salía de cacería no lo dejaban dormir hasta su regreso. Pero el niño creció rápido. Cuando adulto se convirtió en Sol. “Entonces ahora la noche cae cuando él tiene sueño y viene el día cuando ya se despierta”37.
En el mundo subacuático vive Amana, un ser sobrenatural, a la vez coral y anaconda. “Amana expira un soplo multicolor como su cola: es el arco iris que llamamos amanatachi, soplo de Amana. De él depende la fuerza de la lluvia que cae según su agrado. A veces, a pesar del sol caliente, la lluvia viene. Brota amanatachi y asusta. Da miedo a los e’ñepa. Esto ocurre cuando Amana está bravo”38.
Para los e’ñepa el alma o iñeto es una suerte de fuerza vital que se sitúa en el pecho y en los puntos del cuerpo en donde se sienten pulsaciones. En medio del sueño o de los viajes producidos por la ingestión de drogas alucinógenas, el iñeto, invisible, se separa del cuerpo y anda por el mundo. La muerte sobreviene cuando éste abandona el cuerpo para siempre. Luego de los bailes funerarios y cantos de despedida, el alma parte sola rumbo al país de los muertos: Arrona o Arewa, ubicado en la montaña sagrada del alto Cuchivero, lugar de origen del pueblo e’ñepa.
“Ko’cham son los espíritus, los que no quieren irse de aquí cuando muere el cuerpo. Se quedan con nosotros un tiempo, fastidiándonos hasta el pajpeto, la gran fiesta que celebramos para los muertos”39.


NOTAS
1. Paul Henley, 1988. p. 223.
2. María Eugenia Villalón los llama e'ñapa, (1978).
3. Sobre lengua e’ñepa véase el Diccionario ilustrado e’ñepa-español, Marie-Claude Mattei-Müller, 1994.
4. Felipe Salvador Gilij, 1965.
5. Paul Henley, op. cit. ,p. 225.
6. Ibid., p. 228.
7. Sobre geografía de los llanos véase Francisco Tamayo 1 y 2, 1972.
8. Sobre actividades de subsistencia e’ñepa se consultó en: Paul Henley, op. cit.,pp. 230-244, y Johannes Wilbert, 1966, pp. 25-27.
9. Johannes Wilbert, 1966. p. 33.
10. Ibid., p. 33.
11.La comida colectiva incluye a todos los hombres del asentamiento, independientemente de su contribución (Paul Henley, op. cit., p. 272).
12. Ibid., p. 242.
13. Ibid., p. 271.
14. Los dos principios sobre los que se sustenta la organización social de la producción entre los e’ñepa son la división sexual del trabajo y la ausencia de derechos de propiedad sobre la tierra, la cual se entiende sólo como derecho de usufructo. Al no haber propiedad de los medios de producción, salvo de las herramientas de trabajo, dice Henley, nada impide a un individuo tener acceso a los mismos (ibid., p. 270).
15. Johannes Wilbert, op. cit., p. 32.
16. Johannes Wilbert, op. cit., pp. 29-30.
17. Sobre parentesco e’ñepa consultar en: Johannes Wilbert, 1966, pp. 36-42; María Eugenia Villalón, 1978; Paul Henley, 1988, pp. 257-263.
18. Miguel von Dangel, El Nacional, 27 de diciembre de 1985.
19. Sobre pintura corporal véase Christian Valles C., 1992.
20. Johannes Wilbert, op. cit., p. 29.
21. Sobre cestería e’ñepa, se consultó el texto Wapa… de Marie-Claude Mattei-Müller y Paul Henley, 1978.
22. Marie-Claude Mattei-Müller y Paul Henley, op. cit., pp. 28-30.
23. Ibid., p. 18.
24. Ibid., pp. 55-68.
25. Ibid., pp. 70-80.
26. Marie-Claude Mattei-Müller, 1992., p. 47.
27. Paul Henley, op. cit., p. 274.
28. En las familias polígamas, la primera mujer casada domina a las demás Johannes Wilbert, op. cit., pp. 35-37.
29. Paul Henley, op. cit., p. 275.
30. María Eugenia Villalón, op. cit., p. 29.
31. Sobre chamanismo e’ñepa se consultó en Paul Henley, op. cit., pp. 283-286.
32. Marie-Claude Mattei-Müller, op. cit., pp. 101-102.
33. Paul Henley, op. cit., p. 286.
34. Ibid., pp. 279-281.
35. La aparición de Yoroko, confidencias de un chamán e’ñepa de Marie-Claude Mattei-Müller ha permitido conocer más a fondo el mundo mágico-religioso e’ñepa Marie-Claude Mattei-Müller, op. cit., pp. 65-66.
36. Paul Henley, op. cit., p. 282.
37. Marie-Claude Mattei-Müller, op. cit., p. 38.
38. Ibid., pp. 144-146.
39. Ibid., p. 150.

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