Presentación

"El trabajo no debe ser vendido como mercancía, debe ser ofrecido como un regalo a la comunidad"

Ernesto Che Guevara



Por el derecho que tienen los pueblos a saber su propia historia. Por el derecho a conocer sus tradiciones y cosmovisión indígena. Por el derecho a conocer la leyes que los amparan. Por el derecho a socializar el conocimiento liberándolo de la propiedad privada, del autor individual, la editorial, la fundación, la empresa, el mercado y cualquier otro tipo de apropiador que ponga precio a lo que es patrimonio de la humanidad.

Siguiendo el ejemplo de la cultura del regalo que practican los pueblos originarios de todas las latitudes y en la conciencia de que el otro, es también mi hermano: “sangre de mi sangre y huesos de mis huesos”, concepto que los indígenas de Venezuela resumen con el término pariente, he desarrollado esta página, con la idea de compartir estos saberes, fruto de años de investigación en el campo antropológico, para que puedas hacer libre uso de un conjunto de textos, muchos de los cuales derivaron del conocimiento colectivo de otros tantos autores, cuya fuente ha alimentado mi experiencia humana y espiritual.

A mis maestros quienes también dedicaron su vida a la investigación en este campo, apostando de antemano, que por este camino jamás se harían ricos, a los indígenas que me mostraron sus visiones del mundo, a los talladores, ceramistas, cesteros, tejedores, indígenas y campesinos que me hablaron de su oficio.

A Roberto y a Emilio quienes murieron en la selva acompañándome en aventuras de conocimiento, a mis colegas de los equipos comunitarios de Catia TVe, a los colegas de los museos en los que he trabajado, a mis compas de la Escuela de la Percepción, a mis amigas que me han apoyado y a los que me han adversado, mi mayor gratitud.

Lelia Delgado
Centro de Estudios de Estética Indígena
Leliadelgado07@gmail.com

jueves, 9 de junio de 2011

Pueblos Originarios: PIAPOCO








Los piapoco también se autodenominan dzáze o tsáse, o “Gente del Tucán”. Hablan un idioma de la familia lingüística arawak. La conquista y colonización fueron debilitando su organización social y el  comercio que mantenían con otros grupos étnicos hasta hacerlo desaparecer. Las continuas invasiones, repliegues y desplazamientos a los que fueron sometidos trajeron consigo,  la pérdida de sus tierras ancestrales y el  cambio de sus patrones de asentamiento tradicionales, han modificado su vivienda comunal  por casas unifamiliares al estilo criollo de planta rectangular, provistas de un huerto familiar donde siembran productos de consumo doméstico, siendo la agricultura  su principal actividad de subsistencia. Continúan practicando la cestería tradicional. Tejen sebucanes, manares y guapas, utilizando para ello fibras muy diversas como curagua, cucurito, tirite, chiquichique y cumare. Aunque algunas mujeres saben hilar algodón y tejer con telares, estas técnicas han caído en desuso debido a la asimilación a la sociedad criolla. También tallan aves y otras figuras en madera que destinan a la venta. Según el Censo de Comunidades Indígenas del 2001, la población Piapoco que habita en Venezuela es de 1.939 personas.

miércoles, 8 de junio de 2011

Pueblos Originarios: Warao



Siglo XVII Los caños principales  como el  Mánamo, Macareo  y  Río Grande del Delta del Orinoco,  fueron las rutas orientales  que utilizaron los invasores europeos, para entrar y salir de Venezuela. Por  las características ecológicas encontraron   difícil y poco rentable establecer poblados en esa región. Sin embargo, los Warao  no  lograron escapar del genocidio, las epidemias  y  la esclavitud. Las primeras misiones que se establecieron en esta región datan de 1660. Siglo XVIII A partir de 1760  los misioneros trataron de forzarlos a salir de sus territorios  y reubicarlos  en zonas de  más fácil acceso  para los españoles. A tal efecto  se  fundaron un conjunto de  nuevas misiones  y pueblos en  Sucre, Monagas, Bolívar y Anzoátegui.  Para evadir la reducción obligatoria a esos pueblos, muchos  Warao  emigraron  hacia la Guyana Holandesa. Siglo XIX Hacia 1848,   criollos,  comerciantes, pescadores y  agricultores,  provenientes de otras regiones del país, comenzaron a establecerse en el Delta del Orinoco,  lo que dio lugar a la fundación de Tucupita. Muchos  indígenas  se replegaron a vivir en  los caños menores,  logrando conservar su idioma y muchos elementos de  su cultura  Siglo XIX A comienzos del siglo se inicia la vorágine cauchera, los Warao  fueron recluidos  como esclavos en campamentos y obligados  a  trabajar como recolectores de balatá. Como si esto no bastara, hacia los años 30 del siglo,   las empresas petroleras comenzaron a trabajar en sus territorios, esto   introdujo cambios radicales en su cultura, a la par de  la  devastación de su medio  ambiente en extremo delicado. Con las  técnicas de prospección, la tala de  bosques y manglares y la subsecuente  perforación  y derrames accidentales, contaminaron las aguas de ríos y caños, agotando los recursos pesqueros y trayendo hambruna y  epidemias. Siglo XX Hacia 1925 se funda  la misión de Araguaimujo y en 1942 las de San Francisco de Guayo y Nabasanuka, las cuales cambiaron notablemente su modo de vida y cultura originaria. Hacia los años 50  se establecieron en el Delta las empresas del palmito y las madera, así como algunas haciendas ganaderas que   utilizan  a los Warao como mano de obra barata . En 1965 se cierra el Caño Mánamo trayendo una hecatombe ecológica y económica  en toda la región. Comienza el proceso migratorio de los Waraos hacia los centros urbanos del centro del país, principalmente Caracas.  

lunes, 6 de junio de 2011

Pueblos Originarios: Jivi


  

 Siglo XVI Las  primeras noticias que se tiene de  los jivi datan de la expedición de Nicolás de  Federmann a los llanos centrales del río Meta en 1538. En sus crónicas  se les  describe como bandas de  cazadores y recolectores nómadas. Otros documentos del S XVI  narran  la desarticulación de esta cultura, como consecuencia de la destrucción de sus pueblos, el robo y la esclavización de los indígenas por parte de los invasores españoles. Siglo XVII La oposición violenta de los jividurante todo el siglo  impide a los  jesuitas retenerlos en  reducciones  misioneras.
Siglo VIII Los jivi trataron   precariamente  de  mantener su modo de vida originario,  de cazadores y recolectores nómadas, sin embargo,  a causa de los conflictos con los criollos  usurpadores de sus extensos territorios , este se  fue modificando y  con el tiempo entraron  en un proceso de sedentarización que cambió sus  patrones tradicionales de subsistencia . Siglo XX. A mediados del S XX,  ocho  criollos venezolanos, asesinaron en el hato La Rubiera a 16 indígenas, incluyendo  mujeres y niños. Este fue tan solo uno más de los genocidios sufridos por los jivi en la región de los llanos en donde el término “gujibiar”, matar  indígenas,  forma parte del castellano hablado en la zona. Actualmente la introducción de bienes materiales industriales ha creado nuevas necesidades, las cuales originan cambios importantes en su economía. Los cazadores recolectores de otros tiempos  han pasado a ser agricultores asalariados, perdiendo así mucho de su cultura y tradición. 

Los Jivi su auto denominación o Guajiro como se los llamó en la literatura etnográfica,  son una población heterogénea que habitan en sabanas, hay Jivis que viven en territorio colombiano, en las zonas que se extienden entre los ríos Meta (Norte), mientras  que otros lo hacen en Arauca. 

En el lado venezolano los Jivi, habitan en el estado Amazonas, principalmente en el municipio Atures (Pto. Ayacucho, Edo. Amazonas); en los ejes de la carretera norte (vía carretera Nauixal), el eje carretero Sur (Vía Pto. Ayacucho, Pto. Samariapo) y unas pocas comunidades, en el eje carretero vía Gavilán (Sur-Este); también en el Edo. Apure y Bolívar. Existen comunidades Jivi en municipios del Edo. Amazonas, como es el Municipio Autónomo Manapiare, allí podemos encontrar numerosa comunidades Jivi como San Juan Viejo, Morrocoy, Terecay, etc. Según algunos investigadores, los Jivi o Guahibo tienen su clasificación o subdivisiones, aunque ellos mismos no mencionen estas clasificaciones, prefieren referirse al sitio de donde proviene cada grupo familiar. 

Históricamente podemos afirmar que el pueblo Jivi proviene del territorio colombiano, es así que numerosas familias han llegado al territorio venezolano, formando así diversas comunidades.  No se conoce con certeza la filiación lingüística del pueblo Jivi, la mayoría de los investigadores consideran que su idioma pertenece a una familia o pueblo independiente. 

De las narraciones de exploradores, aventureros y misioneros, existen pocos documentos, sin embargo la primera vez que se habla de los Jivi es en un relato de la expedición de Federman a los llanos cerca del río Meta en 1538. Algunos cronistas describieron a los Jivi como asaltantes nómadas. ante si negatoiva de dejarse redicie en pueblos de misioneros.

En su mayoría habitan en las sabanas de allí que la denominación  Waifopijivi (gente de sabana); sus principales actividades de subsistencia, son  el cultivo semi-nómada y estacional, el cultivo sedentario en poblado y la caza y recolección nómadas, lo que se ha modificado al convertirse en pobladores sedentarios,  asalariados, lo cual ha conducido a crear nuevos patrones de consumo a través de la compra. Esto ha llevado a varias comunidades Jivi a dejar sus patrones de subsistencia tradicional, sin embargo aún quedan algunas comunidades que practican estas actividades económicas tradicionales.

Tomando en cuenta su forma de subsistencia es importante añadir que la alimentación o dieta del Jivi esta a basada en la cacería de lapa, venado, danta, etc., la cual también ha sufrido cambios ya que los Jivi han modificado su alimentación sobre todo aquellas comunidades que viven cercanas a las zonas urbanas. 

Los Jivi conservn varios instrumentos musicales, como la flauta, cacho de venado, usados en  bailes y ceremonias, actualmente viven un proceso de cultural.  La organización social primordial del Jivi es la familia, la cual cumple diferentes funciones: actividad sexual y reproductiva, así como la crianza y socialización del niño. La estructura política Jivi se basa en la posición social del jefe local, que representa la autoridad alrededor del cual gira la responsabilidad de su pueblo. En tiempos pasados, las comunidades nombraban a su autoridad de acuerdo a su perfil, tomando en cuenta la responsabilidad, la honestidad, su sentido de lucha, etc. Estos elementos han cambiado, ya que los partidos políticos impusieron la figura de comisario como autoridad en las comunidades. En el pueblo Jivi, no existe la palabra “jefe”, sólo el término capitán y el “Shaman” o curandero (médico indígena), que son respetados en sus comunidades. Entre las funciones o responsabilidades de un jefe Jivi se encuentra: mantener la armonía comunal, convocar e informar a la comunidad sobre temas como: organización, deberes y reflexiones, organizar actividades comunales de pesca y trabajo comunitario, lo que se denomina “Unuma” o Trabajo colectivo. En la actualidad esta actividad ha tenido cambios al igual que otras actividades, sin embargo las comunidades en sus reuniones siguen convocando al colectivo para trabajar juntos, todo esto coordinado por el jefe o capitán. En el pasado, presente y futuro el Jivi ha tenido cambios socio-culturales, sin embargo a pesar de la transculturización aún se mantienen algunos elementos culturales importantes como es el idioma , practicando este elemento de identidad en las escuelas, en donde los docentes hacen el esfuerzo de enseñar el idioma en sus comunidades, integrando de igual manera la enseñanza del castellano. Otros cambios, tienen que ver con la vivienda, en el pasado, dice José Manuel Escala: “La casa nuestra antigua era de palma, después que llegaran los gobiernos todo cambió, hoy ya no tenemos esas casas, sólo casas de bloques, pero tenemos la cocina para cocinar y la de bloque para dormir” (Entrevista; 2007) 
Aunque el pueblo Jivi ha experimentado procesos socializadores que lo han modificado,  sus danzas, bailes, y cantos, se han mantenido ya que el pueblo Jivi intenta enseñar a los jóvenes de la comunidad a apreciar su cultura, creando por ejemplo, grupos de danzas de alumnos que promueven la actividad cultural. Según el Censo de Comunidades Indígenas 2001, en el Estado Amazonas fueron censadas 8.772 personas pertenecientes al pueblo Jivi, de las cuales 4.485 resultaron del sexo masculino mientras que 4.287 resultaron del sexo femenino.


Pueblos Originarios:E´ñepa- Panare






Siglo XVIII A pesar de la falta de datos sobre los orígenes  de esta etnia, es posible deducir que el cronista  del Orinoco, Salvador Gilij los encontró entre los Tamanaco, Oye, Pareca, Quagua, lingüística y culturalmente afines. Los E´ñepa contemporáneos reconocen estos gentilicios como pueblos con los que tuvieron intercambio y relación sus antepasados. Siglo XIX La primera referencia concreta  que se tiene de los E´ñepa se debe a Agustín Codazzi, quien en 1841 los ubicó en la región del alto Cuchivero. Al parecer los E´ñepa  se expandieron desde sus territorios en  el alto Cuchivero,   hacia otras regiones,  como consecuencia de un proceso de división de la etnia en dos ramas;  una siguió hacia el Guaniamo y se estableció en las montañas que están a oeste de El Tigre. La otra se dirigió  al occidente asentándose en la serranía que separa el Guaniamo de los Llanos del Orinoco. La expansión del pueblo E´ñepa continuó hacia la serranía del Chaviripa, en donde algunos grupos se asentaron, otros lo hicieron en la serranía de La Cerbatana.
Siglo XIX
Para el siglo XIX, Tavera-Acosta los encuentra  en la zona de Caicara  y la cuenca del Cuchivero medio. Es posible que sus antepasados hubieran emprendido un lento regreso a sus territorios ancestrales, a consecuencia del impacto negativo  del proceso de conquista, colonización y actividad misionera. Hacia 1930 aparecen los E´ñepa asentados en los ríos Túriba , Guaniamo y Cuchivero medio, explotando la sarrapia y el caucho. Aunque su economía era autosuficiente,   gracias a su esfuerzo productivo, los E’ñepa constituyen  un pueblo independiente , aunque no necesariamente aislado

Pueblos Originarios: Curripaco- Wakuénai






Siglo XVI La diáspora de los Arawakos se extendió desde las Antillas mayores y menores hasta las llanuras del Amazonas desde tiempos muy tempranos Siglo XVII En 1756-1761 entra la expedición militar de  José Solano a sus territorios. Se fundan puestos de avanzada colonial; San Fernando de Atabapo, La Esmeralda, Solano, San Carlos de Rio Negro y Maroa. Entre 1745 y 1755 fueron víctimas de la captura  de esclavos  indígenas, que eran  vendidos en haciendas  brasileñas en la región del alto Rio Negro. En 1767 se declara el fin de la esclavitud indígena en Brasil y son  reubicados  a la fuerza en reducciones. Entre  1780 y 1790 se declara la epidemia de gripe, viruela y sarampión en toda la región del Rio Negro. Siglo XVIII Fracasa el proyecto militar y misionero  de vincular el alto y  el bajo Orinoco, a partir de la creación de caminos y fortificaciones, a causa de  la rebelión de los Ye’kuana en 1776, la cual movilizó  etnias Arawakas del Río Negro. Esta rebelión conformó una confederación indígena que permitió un período largo de organización  y defensa contra el saqueo colonial. Siglo XIX Los Curripaco regresan a sus territorios ancestrales  en el eje Guainía- Río Negro-Isana, a fin de reconstruir sus grupos de descendencia. En 1858 el chamán y héroe indígena, Venancio Camico,  declaró una insurgencia que  profetizó un gran incendio que destruiría a los hombres blancos y junto a ellos,  el sistema de endeudamiento instaurado por los comerciantes locales a  indígenas Curripacos, Baré y Baniwa..Siglo XXEl auge de la explotación cauchera a principios del siglo desató una nueva ola de violencia y explotación contra los Curripaco. El magnate del caucho, convertido en dictador criollo, Tomás Funes, asaltó pueblos indígenas en toda la región, devastando comunidades enteras. En 1923,  al  final del auge cauchero, Funes  fue ejecutado a manos de soldados amotinados en San Fernando de Atabapo. A diferencia de los Baré y otros grupos del Guainía, los Curripaco lograron sobrevivir huyendo hacia áreas remotas. Con la muerte de Funes regresaron  a los lugares en los que habían vivido sus abuelos

jueves, 2 de junio de 2011

Pueblos Originarios: BANIVA









BANIVA
Los  baniva  o baníwa hablan un idioma que pertenece a  familia lingüística arawak que está íntimamente relacionado con el  bare, el piapoco, el warekena y el curripaco, que son  hablados por aproximadamente dos mil personas que se encuentran dispersas entre Venezuela, Colombia y Brasil. Al igual que otros grupos étnicos de la región del Río Negro, los baniva han sufrido a consecuencia de la explotación cauchera que tuvo lugar a principios de este siglo. Los que  viven en el  Estado Amazonas, los hacen principalmente en los Municipios Atabapo y Casiquiare, siendo Maroa su poblado central. El Caño Aki, afluente del Guainía,  constituye para los baniva el espacio sagrado por excelencia, unido a su mitología y cosmogonía.  Aunque han abandonado progresivamente  las formas de vida tradicional, todavía sus  principales actividades de subsistencia son   la agricultura de tala y quema,  la cacería, la pesca y la recolección las cuales son llevadas a cabo de acuerdo a los ciclos de lluvia y sequía y como la mayoría de los niños acuden a escuelas criollas, se dificulta la coordinación de tales actividades y el año escolar. Fabrican una variedad de objetos y utensilios domésticos hechos en arcilla, además de cestas. También tallan objetos de madera particularmente herramientas para la cacería como arcos, cerbatanas y flechas. No obstante los procesos de aculturación y asimilación, los baniva no han perdido del todo su antigua mitología. Su Creador Nápiruli  es una deidad honrada también por otros grupos arahuacos del sur venezolano.  De acuerdo con  los datos aportados por el Censo de Población y Vivienda, del 2001, la población baniva fue estimada en 2.408 personas.


Pueblos Originarios: Añu



 AÑU
Los añú o paraujano son una población indígena de filiación lingüística arawak. Posiblemente  son los descendientes de aquellos que Alonso de Ojeda y Américo Vespucci reportaron haber visto en el Lago de Maracaibo en 1499.  En  el Siglo XVI. 1529. Ambrosio de Alfínger  señala la presencia de  los Añú  en la rivera occidental del Lago de Maracaibo.
Antiguamente, los asentamientos añú se hallaban a lo largo de toda la costa occidental del Lago de Maracaibo e islas de la Bahía del Tablazo. Hoy se concentran en el noroeste del Estado Zulia, tanto en rancherías palafíticas como en tierra firme: desde la Laguna de Sinamaica, ciénagas vecinas y el río Limón, hasta Carrasquero, Santa Rosa de Agua y barrios vecinos a Maracaibo. Los añú contemporáneos son aún gente de agua y pescadores por excelencia, conservan la vivienda palafítica y la pesca artesanal como actividad económica principal. El pescado constituye la base de su subsistencia; también lo comercializan en el  mercado regional. Son buenos navegantes y se ocupan de la fabricación de embarcaciones, así como del tejido de esteras y otros objetos artesanales confeccionados con fibras y juncos recolectados en sus ciénagas y lagunas Según el censo de 2001 la población Añú era de 11.205  personas.